jueves, 9 de diciembre de 2010
Saturno
sábado, 27 de noviembre de 2010
¿Por qué?
Nico me miró con sus grandes ojos verdes de infante y disparó lo que su cabecita barruntaba: “¿Por qué mamá?”.
“Por qué”. Quedé un rato en silencio.
Pues no lo sé, hijo, no lo sé. Son cosas que pasan - Quise responder algo más reconfortante, pero ahogué la frase en un suspiro. Inventé, de nuevo, una mentira clásica- Ahora Sparky está feliz…Seguro que ya ha hecho amigos…y…seguro que ya tiene novia.
Sparky odia a las chicas, nunca tendría novia- Nico se vio profundamente ofendido por mis declaraciones.
Sí, claro, se me olvidaba la misoginia de Sparky…- Añadí bajito mientras el rubito ponía los ojos como platos, al ver que me sonreía para mí misma- Quiero decir, que no debes preocuparte por él. Que ahora está mucho más contento, seguro.
Pero… ¿Se ha ido al mismo sitio a donde se escaparon la tortuga y los peces de colores?- Nico empezaba a sospechar, que de existir ese lugar, ya tendría que estar demasiado concurrido.
“Dios, qué rápido crecen…”- Pensé mientras me imaginaba ese lugar- Eh…No lo sé, cielo, intuyo que no. Creo que Sparky es más de montaña y los peces de colores no pueden subir laderas… ¿No crees?- Intenté que mi estupidez sonara lógica.
Claro, seguro que está esquiando..¡Pero no con novia, eh!- Dijo zanjando el asunto, plenamente convencido de la castidad de su querido y, sin saberlo, difunto can y mientras corría a ver cómo llovía por la ventana.
Mamá…¿Por qué llueve?...
S.S
lunes, 22 de noviembre de 2010
No crezcas jamás
Está hecho de piel de rana quemada, ojos inyectados en sangre y una colección de dientes rotos como guijarros. A veces jugamos al Scrabble.
(La primera vez que supe de él era un simple zumbido bajo los crujientes tablones de madera del parqué de mi casa, era un intento de olor a verde y era tan solo una pequeña nube de niebla alrededor de mis labios. Es el viento, eres el viento, respiré. Entonces él me respiró de vuelta, como un monstruo pesado y ruidoso; NO SOY EL VIENTO.)
Siempre me hablaba en mayúsculas; LOS MONSTRUOS DAMOS DEMASIADO MIEDO COMO PARA PERMITIRNOS HABLAR EN MINÚSCULAS, me comentó una noche bajo mis sábanas naranja. Le enfoqué la linterna a sus ojos hasta que cambiaron de color y me enseñó sus dientes.
A veces me visita en sueños. El césped se vuelve enfermizo por donde él pasa y las criaturas de los bosques gimen y luchan por huir a su paso. ¿DÓNDE ESTÁ MI ABRAZO? Mantiene sus calientes brazos de monstruo abiertos, abriendo y cerrando las palmas de sus garras y sacándome de mi sueño feliz-para-siempre; y sonríe con su boca desdentada. Me permito una risa mientras me fundo en su abrazo.
El monstruo solía mantenerme despierto con preguntas -preguntas que no tienen respuesta alguna. Siempre me preguntaría POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ. Y mis párpados harían puenting hasta mis mejillas en un desesperado intento por dormir, pero mi lengua se deslizaría a lo largo del tejado de mi boca con pensamientos y sonidos.
Sostuve almohadas sobre mis tímpanos y escuché música, pero el timbre de su voz gutural atravesaba cualquier cosa; y continuamente en bucle. Eres una mala canción, le dije, y me besó en las sienes con sus dedos pegajosos.
Resultó que el monstruo lo sabía todo sobre ella. Sabía lo de nuestro beso, torpe y rápido, y sobre la maraña que formaron nuestras manos ese día; y la forma en que ella decía mi nombre, y ese hormigueo en los dedos de los pies. El monstruo sabía la forma en que hizo que mi corazón latiera; y la forma en que me rompió el corazón. Él me escuchó entre suspiros y sollozos, y absorbió mis lágrimas con sus dedos de rana, y charlamos sobre la forma en que me dijo adiós.
Le dije al monstruo que lo quería desde lo más profundo de mi corazón, y el verde de sus mejillas se encendió y sus ojos se clavaron en los míos. YO TAMBIÉN TE QUIERO. Gruñó de la manera más cariñosa que se podría esperar de un monstruo.
NO CREZCAS JAMÁS, me suplicó desde debajo de mi cama, en el duro y frío suelo, rodeado de envoltorios de caramelos y cómics. Jamás, le respondí, copiándole su sonrisa de monstruo.
Jamás.
M.M.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Vida
Y puede que fracase estrepitosamente, porque deliberadamente nos pusieron el pie para hacernos la zancadilla, mucho antes de que planeáramos ir a por todas.
Quizá, cierre los ojos un ratito, sólo un ratito, para deleitarme y ver que ya nada se retuerce enfermo por dentro, que se han atemperado mis extremos y que ahora me toca reír a mí.
También cabe, que descubra que todo significado es coherente porque comprendemos lo que nos dice, que todo tiene el sentido que le dé nuestra comprensión. Y ahora mismo, entiendo que tiene su importancia mermada, por la relativización que la crudeza de la vida, obliga a aplicar de vez en cuando. Nunca debió ser tan importante.
Y por eso, pondré esfuerzo, y sangre y todo el alma en el brasero. Y dejaré que mi tiempo se lo coman otros, aunque a mí me den vahídos de hambre. Pero no puedo torturarme por no poder luchar contra la gravedad y caer, por probarlo con fuerzas y que otros por encima me lo nieguen. Es cuestión de tener pundonor y razón, supongo.
Sí, relativismo, sí mi amor, relativismo…Porque la vida te muerde y desangra. Y yo todo eso ya lo sé. Yo todo eso ya lo sé…
Y precisamente, por eso despierto y veo que prácticamente nada importa tanto, salvo la propia vida. Y debemos vivirla, leñe, debemos vivirla ya. ¡¡Somos jóvenes y guapos!! ¡¡Tenemos piernas y bracitos!!¡¡ Podemos articular palabra, pensar y escribir lo que sentimos!! Hoy en día, ¡¡somos mágicos y afortunados!!.
Y por eso te quiero ahora, aunque se me calen las mejillas porque fuera haya tormenta.
Y por eso hoy estoy feliz y agradecida, porque sé que sin ti, mi vida, estoy perdida.
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"A tientas...
Descubrimos que al final,
las palabras que no existen
nos pueden salvar..."
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viernes, 19 de noviembre de 2010
[ Me gustas puta y adúltera ]
Me gustas puta y adúltera
lo he pactado conmigo mismo.
No negarás tu imagen ni el espejo,
no irás simple
a lo complejo.
Me gustas tú y me gustas tuya.
Nada no puede dejar de ser yo,
y necesito que seamos dos.
Cruda, dura, de punta.
Dura y adúltera;
tuya, puta y de punta.
Cruda. Tú. Me gustas. ¿Te gusto?
miércoles, 10 de noviembre de 2010
EL ENTIERRO, primero de noviembre de un niño joven que aún ve lejos (laguna de la muerte)
Un sólido cortejo fúnebre
resquebrajado por dentro
sigue acompañando el paso.
Ya no hay de eso.
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El artista fue Lope de Vega.
Y otros que hubo tiranos, y otro más
(que como yo) predicador;
también los hubo buenos
los menos, seguro los últimos
de gozar de la gloria empática,
hipnótica. ¿Qué importa?
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La humanidad está herida de muerte;
ese momento después del teatro
solo es el lazo, que sueña el que vive:
el dolor del vivo änte la muerte.
Si no lo respeta, el rito, se pierde
una exigencia infinita no cesa,
y se pierde para siempre
esa voz de los poetas.
Ilustre, es de quien nadie se acuerda
y cada día que un hombre se ahoga,
su voz, en la laguna de la muerte.
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Pues ya no hay de eso y yo me río.
Inmensa imagen muda, río Duero
que fluye sin descanso y sin motivo,
no es más huero lo que nadie ha oído.
Y porque solo así tú puedas descansar
tranquilo y dilo para ti
y por lo haber vivido.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Pespuntes
A veces, cuando se me rompe el alma, cojo la aguja más larga y el hilo más fino para intentar coserla. Pinzo con mis dedos el lado más vulnerable, el que más fácilmente se rasga, y con sumo cuidado dejo que la aguja lo atraviese en sentido anteroposterior. Y es cierto que duele, pero con cada puntada que voy dando, noto cómo cada pedazo se conecta con los otros y dejan que vuelva a sentir, que sigo viva.
Y me visto con ella por dentro, de nuevo, cuando la he terminado de remendar. Cada vez me queda más pequeña, porque siempre se pierde algún fragmento y tengo que unir dos que no se corresponden, pero por lo menos, me calienta eso que creo que es el corazón. Y así tengo menos frío.
Aunque siempre hay alguna esquirla en las esquinas, un resalte salido, un pico vivo que araña y muerde, que vuelve a desgarrarla de nuevo.
Y vuelta a empezar, y cada vez me apetece menos.
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S.S
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Ruinas del Tercer Reich
Todo pasó como él imaginara,
allá en el frente de Smolensk.
Y tú has envejecido -aunque sonrías
wie einst, Lili Marlen.
Nimbado por la niebla, igual que entonces,
surge ante mí tu rostro encantador
contra un fondo de carros de combate
y de cruces gamadas en la Place Vendôme.
En la barra del bar -ante una copa-
plantada como cimbel,
obscenamente tú sonríes.
¿A quién, Lili Marlen?
Por los rusos vencido y por los años,
aún el irritado corazón
te pide guerra. Y en las horas últimas
de soledad y alcohol,
enfurecida y flaca, con las uñas
destrozas el pespunte de tu guante negro,
tu viejo guante de manopla negro
con que al partir dijiste adiós.
Jaime Gil de Biedma
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