sábado, 9 de julio de 2011
O2
viernes, 24 de junio de 2011
[Una noche de verano a oscuras]
Una noche de verano a oscuras
se desmelena. Baila
y a tientas inunda plena
mente que baila conmigo.
El vestido de sombra que te has puesto
sombra de seducción ¡oh noche!
Tacto de atrapar y abrasa
de mentira de esta noche a oscuras.
¡Oh verano, respira aliviado
de noche oscura en el olvido!
DE PENSAR Y DE HABER VIVIDO.
* * * * *
Mientras, invierno es una losa
tras otra que sepulta
recuerdos de verano...
lunes, 6 de junio de 2011
Anselmo
Anselmo arrastraba su carrito de la compra detrás de él, con su mano buena. Hacía tiempo que la artritis torcía las articulaciones de la otra, de la diestra, y apenas podía moverla sin dolor.
Su tez morena, de patearse las calles al sol de una España de pena sin pan, lucía una barba de varios días, gris y a trozos blanca. Y sus zapatillas, de estar por casa, que no tenía, pedían a gritos un descanso, con sus suelas desgastadas y las puntas despeluchadas.
Venía cada cierto tiempo, por las casas, a “timbrear” las puertas por si alguna ama de casa le daba alguna lata, algo de pan o cualquier otra cosa que tuviera comestible, que inmediatamente guardaba en el funcional carrito. No pedía dinero, sólo saciar su hambre.
Mi madre le dijo una vez, que en la iglesia de al lado le podían dar incluso ropa nueva, pero él le contestó que le daba vergüenza ir a pedir a la iglesia cuando él sólo había creído en los hombres, así que había decidido pedirles a estos. No cayó, el pobre, en que Dios, de papel o no, siempre tiene más misericordia que sus hijos, de carne pútrida.
Y así, los vecinos apenas le daban para llenar su carrito un cuarto de su capacidad: algún paquete de pan de molde con dos rebanadas, una lata de piña, un litro de leche y un bollo de merienda de niños. Sin queja, se daba la vuelta, daba las gracias y marchaba.
Anselmo, un día lloró en mi puerta cuando le saqué manzanas, macarrones y un paquete de jamón de York. Mi vecina Paquita, le sacó además unas chuletas que le habían sobrado del mediodía, envueltas en papel de plata.
Nos agarró a las dos mujeres por el brazo (con las consiguientes caras de “peligro de contagio” que sin querer, pusimos ante el hombre sucio) y nos dijo que era la primera vez que iba a comer carne en meses.
Se fue, alegre con sus lágrimas de contento, delante de su carrito de tela azul. Volverá en un mes, más o menos, cuando se haya recorrido las urbanizaciones de la zona.
Paquita y yo nos miramos. Ella sonrío con una mueca y me dijo: "Mira hija, vives en un lugar y en una época donde comer carne es un lujo. Donde vivir como tú y yo vivimos es un privilegio. Pero tú eres joven y no lo entiendes. Anda, métete en casa, que vas con toda la riñonada al aire. Y a ver si te voy a tener que dar chuletas a ti también…Madre mía qué flaca te me estás quedando…"
S.S
jueves, 26 de mayo de 2011
Keep dancin'
-Tengo la sensación, hermano, de que ya he visto antes este sendero.
- Puede ser, no te diría yo que no.
- Es más, la sensación de círculo me ahoga, ¡qué déjà vu! ¡Pisamos sobre nuestras propias huellas!
- Así, volver al mismo sitio una y otra vez, puede que te enseñe algo…
- ¡¡Qué va!! Yo no aprendo, yo puedo pisarme los cordones de los zapatos tantas veces como pisadas dé, aún con ellos atados en un magnífico lazo. Siempre tiendo a dar zancadas altas, intentando avanzar a pasos agigantados, sin caer en que debo darlas amplias en longitud y no en altura. Y así, pisotón al lazo y tropezón. Y gasto de energía inútil. Una y otra vez.
- ¿Y no has pensado en caminar como todo el mundo? No sé, un pie tras otro, en una serie de movimientos sincronizados que lleven a tus piernas a alternarse para pisar sobre el suelo dejándote avanzar, como deseas.
- La verdad es que nunca pensé que fuera necesario pensar para caminar. Pero debo pensar en muchas cosas. En muchas…Y puede que deba cambiar mi manera de andar. Sí, quiero caminar. ¡¡Quiero caminar y moverme hacia delante!! Pero no quiero sincronía de piernas, ni pies autómatas. Quiero caminar con garbo, como ya nadie lo hace, con aplomo, con seguridad, de vez en cuando, con saltitos de alegría, incluso. Y podría moverme de lado, cruzando la punta de los zapatos, en un swing improvisado.
- ¿Sabes lo que creo? Que tú lo que quieres, es que te dejen bailar…
S.S
jueves, 19 de mayo de 2011
fragmento de EN EL PATIO (parte 1)
SONETOCOLGADOPORLOSPIES
O
CASCADADESONETO
Ley es que iguala condición forzada
sin ver los ojos, apenas vislumbre
de la casualidad a la costumbre.
Hueco gris de convivencia en ciudad
todo recorte de espacio a la espalda
se soporta con más sinceridad.
Fotografía que cambiante posa
ante mí que somos además ellos.
Perpetua me deja verse porosa
y a mí cantar a sus reflejos bellos.
Todo alrededor, uno solo el ritmo
acompasado, íntimo. Al son
de una nada vertical sin dueño
y de un pozo enrevesado isleño.
jueves, 12 de mayo de 2011
Y...¡Corten!
Hoy, mientras te besaba, he sabido que, por mucho que se enrevese la trama, todo va a salir bien.
Y entonces, la música ha subido su volumen, y ha atronado a mis malos pensamientos, haciéndolos huir, y tú me has cogido la mano, y yo les he dejado ir.
Hoy quiero romper mis condenas.
Hoy quiero vivir , ay mis penas.
Y a tu vera, verlas partir.
Y luego el plano se ha hecho general, y la ciudad se ha visto desde lo alto, cada vez más pequeña. Y la pantalla se ha ido oscureciendo, mientras las últimas notas coloreaban de buen sabor mi boca.
Esto es el final. Esto, ay meu Deus, sólo es mi principio.
S.S
martes, 10 de mayo de 2011
Oasis
M.M.