jueves, 22 de septiembre de 2011

Joyas y payasos

MIÉRCOLES 21 DE SEPTIEMBRE

Él nunca le regaló ninguna joya, a sabiendas de que ella quería una. Nunca habló de pulseras, ni de pendientes.

Por su cumpleaños, una cena. Por aniversario, un álbum con fotos. Por Navidad, una tarde en un espectáculo de humor.

Un día, ella doblaba los pantalones de él, cuando del bolsillo se deslizó hasta el suelo una cajita. Curiosa, la abrió: un anillo brillaba en su interior.

Pensó en que sería una sorpresa y volvió a meter la caja en el bolsillo, pero, al hacerlo, notó algo más: una tarjetita se alborotaba odiosa en la tela del pantalón. La leyó: Feliz cumpleaños, mi amor. ¿Cumpleaños?- Pensó- ¿Cumpleaños de quién? El mío fue hace dos meses…

S.S

lunes, 29 de agosto de 2011

Cuéntale a Sabina

Tengo frío y sueño también. Y te echo de menos. Y te odio a veces.

Y te estamparía la palma de la mano en la mejilla y luego te la curaría con besos.

Luego es luego, poco después de que termine la primera acción.

No puedo dormir, porque acabo de gritar al espejo que te quiero, que te quiero y no puedo evitar el pensar que no te soporto cuando analizas cada fibra de mí cuerpecito para darnos cuenta de que no brilla. No, no brilla.

No brilla y algunas absorben toda la luz. Y así te dejo a oscuras a veces. Y me voy dando un portazo, con ira, con indignación del que no ha sabido defender bien su verdad. Porque contigo no sé defender mi verdad en algunos momentos, cuando es o la tuya o la mía. Cuando no caben las dos, cuando no hay una nuestra…

Así que ando saqueando una nevera a la que ya no le queda nada de alcohol. De algún lado tengo que recibir el calor que tú no me darás esta noche. Y dando tumbos entre pensamientos miro a un lado, intentando pensar algo claro.

No sé, creo que tener a Sabina sentado en mi cama, cantándome canciones de malas mujeres, golfos y canallas no ayuda.

Le pregunto a él: no sabe qué contestar, fuma tocando una guitarra sin cuerdas.

De pronto para y suelta: “Por la noche es probable que el viento sea variable, que me quieras… y luego te arrepientas”

No recuerdo el motivo por el cuál él está más ebrio que yo, pero sigo insistiendo y le vuelvo a preguntar. Me mira y pone una media sonrisa, luego sigue tocando. Le escucho, no me queda otra, con tal de no seguir pensando.

Hila, improvisando, frases de sus canciones, con un ritmillo sencillo de fondo. Vuelvo a preguntarle, comienza una batería de versos:

- ¿Por qué me pasa esto?

- “Porque una casa sin ti es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz ni vino tinto...”

- No lo entiendo… ¡¿Quieres ayudarme?!

- “Yo solo quería ser libre. No tener que dar explicaciones. Y creo que, más o menos, eso lo he conseguido”

- Sí, lo has conseguido, has conseguido no darme ninguna explicación. ¿No tienes corazón? ¿No quieres que nos llevemos bien?

- “Me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño”

- ¿Crees que he hecho mal?

- “Dijo: hola y adiós, y, el portazo, sonó como un signo de interrogación…”

- Lo pillo, he salido de forma brusca…

- “...y tú no te perfumes con palabras para consolarme”

- No perfumo, ni consuelo nada… Tú eres el rey del desamor y del amor de ceniza, creo que eres mi compañero de borrachera por eso, porque me tienes que ayudar a entender lo que ha pasado esta noche y porque eres…Eres mi mejor amigo, Sabina...

- “Amo el alcohol, pero detesto a los borrachos…”

- … Yo no estoy borracha…¿No te había preguntado algo?

- “Pruébame dijo el veneno, ámame como odian los amantes”

- ¿Viene con el pack? Odio porque amo…Espera, espera que la habitación me da vueltas y no puedo teclear tan deprisa todo lo que está pasando…

- Te diré más: “A ti que has detenido con un beso el reloj, a ti que me enfermas, a ti que eres mi envenenada medicina”

- EL problema es la solución, ni contigo ni sin ti, la sarna que con gusto no pica (pero enferma igualmente)…

- …“A ti que aún no sabes los besos que te caben en la boca, a ti que has comprendido que a veces el olvido se equivoca…”

- No debo olvidar…

- “A ti que has dirigido la flecha de Cupido a mi costado”

- Mea culpa…(¡hip!) Estoy llorando y riendo al mismo tiempo...

- “A ti que has preferido vivir como si nada fuera eterno, a ti que has compartido conmigo una almohada en el infierno”

- …En lo malo, ha estado a mi lado…

- “A ti que me has ganado con un naipe marcado la partida, a ti que te has colado en el coto privado de mi vida”

- …Y no sabría ni respirar sin él…

- “A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues mis consejos, a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido en mi pellejo”

- Tú en el mío, creo que empiezo a darme cuenta de que no eres real. Pero sí, seguiré tus consejos, los que he entendido…Madre, qué mal voy…¿Por qué estás aquí, Sabina?

- “El tequila de los solitarios sabe mejor contigo, mademoiselle”

- Yo sólo he bebido cerveza, amigo, mucha cerveza y creo que algo de vino que había por ahí…

- "El whisky y la cerveza tambien son hijos de Dios"- Dice sin cantar.

- Vale...Y ¿ahora?

- “Le debo una canción y algunos besos que valen más que el oro del Perú”- Sigue cantando

- Sí, le debo…Un mundo por lo menos...

- “...y la besé otra vez, pero ya no era ayer, sino mañana”…

- ¡Le besaré mañana!

- “Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”

- No puedo huir, no debo huir…

- “Sólo le pido en esta noche a Dios, que cierre la muralla al miedo, la violencia y el rencor, que gane el beso su batalla”

- Mi batalla…

- “No le ofreció la luna, le dijo sólo: quédate conmigo no hay fortuna que valga el corazón que te daré"

- Sólo puedo ofrecerle mi persona, a mí sólo…

- “Sé que mañana otra vez tus ojos me esperan. No tengo tiempo para enfangarme con el pasado. Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hayamos presos…”

- Mañana…Mañana…Y tenemos que dejar de hablar de ayer, sólo mañana…He hecho el idiota…

- “Idiota: El novio de mi novia, el futuro novio de mi hija, lo que nadie cree que es, lo que somos casi todos”

- Sí, somos idiotas… - Tocando así yo también la guitarra sin cuerdas, cantándole ahora al músico, le sigo la corriente- Y…como tú dices: Hasta las suelas de mis zapatos le echan de menos… El paraíso: cielo de su boca… Y cuando duermo sin él, con él sueñoMás triste que un torero al otro lado del telón de acero, así estoy yo, así estoy yo, sin él. Porque ¿sabes, Joaquín?, Prefiero la guerra con él, al invierno sin él. , Y yo me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirle que le quiero."- Paro de tocar y cantar cuando no recuerdo más frases del autor y empiezo a dudar si las que se me ocurren son de Serrat o de otro- ¿Te volveré a ver?

- “Sabrás que dejo todo si tú me dices ven”

- "Gracias por haber venido a abrigarme el corazón"- Me despido de él, con el ritmo por él marcado…

- “A ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo, a ti que no te debo, más que el empujón de anoche que me llevó a escribir esta canción” ¿Me llevas de vuelta, princesa? - Me ve dormida, él se levanta-Ahora duermes la mona, y al mono le toca irse a pata…Maldito zoo…Hay que joderse...

S.S


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miércoles, 3 de agosto de 2011

Vida

“En Siberia hace frío porque los sentimientos pasan sin abrazarse, sin hacer roce los unos con los otros.”

Eso dice la señora que yace tumbada, a metro y medio de la camilla que me interesa, junto a la que me hallo. Dice que quiere que le pasen al supervisor, que su billete está estropeado y ya de paso que venga el camarero, que su copa de tinto hace tiempo que se acabó.

Se divierte mientras afirma que los bárbaros están apunto de ahogar el país en la ruina, y que los zapateros deberían concentrarse en arreglar suelas. Porque “en la guerra dábamos valor a la vida”, repite sin cesar a la enfermera que le enchufa el suero, o al celador que empuja su cama para llevarla a repetir alguna placa. También gusta de comunicar sus ensoñaciones a gritos, con esa voz ya ronca por la enfermedad que desconoce su mente senil. “¡Dile al niño que deje de botar la pelota, ya me ha roto dos jarrones!”

Yo la miro, a escondidas, porque alguna vez me ha visto observándola y me ha mirado a los ojos, asustándome hasta límites infinitos. De vez en cuando, sus pupilas fulguran, y su mirar se torna consciente. Y entonces, al hundirte en el negro enmarcado por sus azules iris, puedes ver cómo palpitan un millar de historias, que recuerda sólo a ratos.

Giro la cabeza y miro a la camilla de mi interés, la que me tiene aquí anclada, a la espera de una señal divina o no, que me haga saber porqué somos caducos, marchitables y frágiles.

Y miro en los suyos mis ojos, que son míos gracias a su existencia, y entonces no puedo evitar pensar que la vida es dulce, ácida, sufrida y bonita. Y sabe a carbón y a piedras y a veces, a hierbabuena. Y veo cómo su “él” le acaricia la mejilla y los cabellos, y cómo le habla con dulzura, después de una vida a su lado, aunque sabe que ella, su “ella”, ya no tiene fuerzas para contestar. Y entonces, yo, siempre escéptica, me vuelvo una creyente empedernida, defensora del género humano y de sus amores, de sus fuerzas y virtudes.

Y me veo ahí, con todos, la loca adorable, mis ellos y yo. Y abro los ojos, como siempre en estos casos, para pensar por un tiempo en que los finales son felices, cuando se ha escrito un buen guión, aunque sean finales. Así que sonrío mientras les miro y les quiero.

Me invade entonces una sensación de energía, eléctrica. Se cierra una era. Una generación. Avanzamos. Hoy he subido un peldaño, sin tropezón. Adiós… Adiós…


S.S

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sábado, 9 de julio de 2011

O2


Me gusta, cuando salgo de ahí y hay viento. Hay viento que me lava la cara y me refresca el pelo, moviéndolo a su antojo, libre y ligero, trigo en manojo.
Y entonces, miro a la altísima hilera de ventanas que se cierne sobre mí. Levanto la cabeza y forzando el cuello, veo el infinito.
Del mar, bonito, bonito…
Y de mis sales, lágrimas, a raudales, que salen a presión, para apagar el fuego.
De él, su ego, su ego…
Su ego divino, que elige mi, tu, su…Nuestro destino.
A él, si hay él, le gusta que pierdas el camino…
S.S
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Y mientras, bailemos como locos, para evitar ser aplastados por la desazón, de no entender absolutamente nada. Mis pies se mueven ahora mismo con:

También gusto de hacer el chorra, durante la espera:

1,2,3...¡Respira otra vez!

viernes, 24 de junio de 2011

[Una noche de verano a oscuras]


Una noche de verano a oscuras
se desmelena. Baila
y a tientas inunda plena
mente que baila conmigo.


El vestido de sombra que te has puesto
sombra de seducción ¡oh noche!
Tacto de atrapar y abrasa
de mentira de esta noche a oscuras.


¡Oh verano, respira aliviado
de noche oscura en el olvido!
DE PENSAR Y DE HABER VIVIDO.


* * * * *


Mientras, invierno es una losa
tras otra que sepulta
recuerdos de verano...



lunes, 6 de junio de 2011

Anselmo

Anselmo arrastraba su carrito de la compra detrás de él, con su mano buena. Hacía tiempo que la artritis torcía las articulaciones de la otra, de la diestra, y apenas podía moverla sin dolor.

Su tez morena, de patearse las calles al sol de una España de pena sin pan, lucía una barba de varios días, gris y a trozos blanca. Y sus zapatillas, de estar por casa, que no tenía, pedían a gritos un descanso, con sus suelas desgastadas y las puntas despeluchadas.

Venía cada cierto tiempo, por las casas, a “timbrear” las puertas por si alguna ama de casa le daba alguna lata, algo de pan o cualquier otra cosa que tuviera comestible, que inmediatamente guardaba en el funcional carrito. No pedía dinero, sólo saciar su hambre.

Mi madre le dijo una vez, que en la iglesia de al lado le podían dar incluso ropa nueva, pero él le contestó que le daba vergüenza ir a pedir a la iglesia cuando él sólo había creído en los hombres, así que había decidido pedirles a estos. No cayó, el pobre, en que Dios, de papel o no, siempre tiene más misericordia que sus hijos, de carne pútrida.

Y así, los vecinos apenas le daban para llenar su carrito un cuarto de su capacidad: algún paquete de pan de molde con dos rebanadas, una lata de piña, un litro de leche y un bollo de merienda de niños. Sin queja, se daba la vuelta, daba las gracias y marchaba.

Anselmo, un día lloró en mi puerta cuando le saqué manzanas, macarrones y un paquete de jamón de York. Mi vecina Paquita, le sacó además unas chuletas que le habían sobrado del mediodía, envueltas en papel de plata.

Nos agarró a las dos mujeres por el brazo (con las consiguientes caras de “peligro de contagio” que sin querer, pusimos ante el hombre sucio) y nos dijo que era la primera vez que iba a comer carne en meses.

Se fue, alegre con sus lágrimas de contento, delante de su carrito de tela azul. Volverá en un mes, más o menos, cuando se haya recorrido las urbanizaciones de la zona.

Paquita y yo nos miramos. Ella sonrío con una mueca y me dijo: "Mira hija, vives en un lugar y en una época donde comer carne es un lujo. Donde vivir como tú y yo vivimos es un privilegio. Pero tú eres joven y no lo entiendes. Anda, métete en casa, que vas con toda la riñonada al aire. Y a ver si te voy a tener que dar chuletas a ti también…Madre mía qué flaca te me estás quedando…"

S.S

jueves, 26 de mayo de 2011

Keep dancin'

-Tengo la sensación, hermano, de que ya he visto antes este sendero.

- Puede ser, no te diría yo que no.

- Es más, la sensación de círculo me ahoga, ¡qué déjà vu! ¡Pisamos sobre nuestras propias huellas!

- Así, volver al mismo sitio una y otra vez, puede que te enseñe algo…

- ¡¡Qué va!! Yo no aprendo, yo puedo pisarme los cordones de los zapatos tantas veces como pisadas dé, aún con ellos atados en un magnífico lazo. Siempre tiendo a dar zancadas altas, intentando avanzar a pasos agigantados, sin caer en que debo darlas amplias en longitud y no en altura. Y así, pisotón al lazo y tropezón. Y gasto de energía inútil. Una y otra vez.

- ¿Y no has pensado en caminar como todo el mundo? No sé, un pie tras otro, en una serie de movimientos sincronizados que lleven a tus piernas a alternarse para pisar sobre el suelo dejándote avanzar, como deseas.

- La verdad es que nunca pensé que fuera necesario pensar para caminar. Pero debo pensar en muchas cosas. En muchas…Y puede que deba cambiar mi manera de andar. Sí, quiero caminar. ¡¡Quiero caminar y moverme hacia delante!! Pero no quiero sincronía de piernas, ni pies autómatas. Quiero caminar con garbo, como ya nadie lo hace, con aplomo, con seguridad, de vez en cuando, con saltitos de alegría, incluso. Y podría moverme de lado, cruzando la punta de los zapatos, en un swing improvisado.

- ¿Sabes lo que creo? Que tú lo que quieres, es que te dejen bailar…


S.S